Eclesiologia1
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Eclesiologia, por Elissah: un curso parroquial.

Eclesiología y santificación…..

Nº 1. La Iglesia en el plan de Dios.

Antes de adentrarnos en tema tan importante como es el estudio de la Iglesia, tenemos que contemplar su concatenación, su relación con todo lo que sabemos en materia de religión, pues hemos de recordar ante todo que, tal como Dios es Uno y Trino a la vez, todo lo que a El se relaciona tiende a imitar su simplicidad. De este modo, las verdades que debemos creer y que aprendimos en el curso de Dogma, y la conducta que debe seguir el cristiano, que contemplamos en el curso de Moral, son como escalones que nos van elevando hacia la altura desde la que podremos mejor comprender toda la unidad que encierra el Plan de la Creación.
En cursos anteriores se ha impartido el conocimiento de "los medios de santificación" y posteriomente la "Eclesiología" según el orden muy lógico de formar primero al cristiano como persona, para luego insertarlo dentro de la comunidad. Ahora empero, hemos cambiado el orden atendiendo la sugerencia de nuestro delegado episcopal en el sentido de contemplar los medios de santificación no sólo como elementos proporcionados por Dios al individuo para obtener su salvación en forma aislada y en una relación Dios-hombre que pudiera antojarse independiente de los demás hombres , como si Dios acordara con cada hombre por separado y a cada uno le tendiera la mano, a él solo, para elevarlo; no, vamos a mirar esos medios de santificación tal como quiso Cristo que nos fueran dispensados y en la manera que El planeó para que, a la vez que por ellos obtuviéramos las necesarias gracias, esos mismos elementos vinieran a cumplir otra función principal, congregarnos, integrarnos en comunidad, sabedor el Divino Maestro que es con mucho más fácil salvarnos permaneciendo unidos, que aislados individualmente.
Vamos a contemplar en forma simultanea cómo los medios de santificación cumplen a la par el perfeccionamiento del cristiano que se decide a emprender la marcha ascendente hacia su santificación, y esa función aglutinante que hace que el hombre vaya evolucionando para pensar cada vez más en términos de "nosotros" y menos en el "yo" raíz de todo egoísmo.
Como acontece siempre que se trata de dar una definición acerca de algo de importancia extraordinaria, de un concepto de orden primario, al querer tratar de definir a la Iglesia nos encontramos inevitablemente con escollos insalvables para formular y expresar este concepto.
Antes del Concilio Vaticano II se salvaba la situación de manera fácil con decir que "por Iglesia entendemos al conjunto de los fieles cristianos -los cátolicos quería decir- que se congregan alrededor de Cristo y el Papa su Vicario". Era válida aunque vaga, pues los conceptos que de Iglesia se daban en ella se cumplen exactamente en la realidad, pero tales conceptos son tan pocos que para cualquiera verdaderamente ignorante de la existencia de la Iglesia en el mundo dejaba grandes lagunas de desconocimiento.
Felizmente el Vaticano II se ha ocupado precisa y primordialmente en ahondar el conocimiento de la Iglesia en la Constitución "Lumen Gentium" que desarrolla completa la doctrina que sobre la Iglesia comenzó a formular el Concilio Vaticano I, bruscamente interrumpido en 1869 cuando las tropas italianas irrumpieron en Roma para dar fin a los Estados Pontificios y al poder temporal de los papas.
Dos conceptos aparecen claros en "Lumen Gentium" desde su inicio: el sentido comunitario por una parte, y ser ella instrumento único de salvación fundado por Cristo para aplicar a los hombres su Redención.
La palabra "Iglesia" proviene del griego "ecclesia", término aplicado originalmente a la asamblea que los ciudadanos de las ciudades-estados de la antigua Grecia celebraban con bastante frecuencia con objeto de dilucidar cuestiones entre ellos, establecer normas de conducta, etc. Los romanos al conjunto de todos estos intereses comunes a todos los ciudadanos lo designaron con una palabra sumamente sugerente: "res publica"

"la cosa pública"

lo que a todos interesa.
Esta disgregación aparentemente ajena al concepto de Iglesia, encierra principios de ideas que fueron bien aprovechados por los primeros cristianos gentiles.
De este modo el cristianismo, originalmente influenciado por ideas semíticas patriarcales: de sumisión del pueblo a una clase o grupo dirigente, se enriquece con ese pensamiento helenista en el que el individuo tiene en sí mismo la responsabilidad de la marcha de la comunidad.
Cambiemos sólo la mentalidad material que anima al ciudadano griego por la espiritualidad que bulle ya en el cristiano, y tendremos la explicación de la Iglesia incipiente.
Es así como los conceptos de comunidad y salvación impregnan y dan característica propia a la palabra "Iglesia"
Todo esto coincide ampliamente con el Plan Divino de la Salvación en que Dios quiere que todos los hombres se salven beneficiados por el ministerio de la Redención: "Porque tanto amó Dios al mundo, que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga vida eterna" (Jn. 3, 16).
Es pues la Iglesia ante el mundo un SIGNO de Cristo, es decir, algo que al ser contemplado, aparte de su apariencia exterior, da a entender algo que no se ve.
La bandera es un signo que significa la Patria, la Nación, sus ciudadanos, la comunidad civil, el amor a todo ello. Una nube amenazante, oscura, es un signo de anuncia lluvia. Pero existe una diferencia entre estos dos signos: la bandera sólo significa las ideas apuntadas; la nube, además de significarlo trae dentro de sí misma el agua, ella es el agua.
Así la Iglesia, igual que los Sacramentos instituídos por Cristo para significar y conferir la Gracia, es a la vez SIGNO Y ESENCIA, SIGNIFICA Y ES: SALVACIÓN, COMUNIDAD, UNIDAD.
Pero, como hablar de salvación no puede entenderse sin el auxilio de la asistencia divina: "Sabed que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo" (Mt.28,20), se concluye que la Iglesia es también SIGNO DE LA PRESENCIA DE DIOS EN EL MUNDO, con todo lo que esto implica: dispensación de Gracia, santificación y unión de los hombres, ya no sólo entre sí sino con Dios.
No es pues de extrañar que la vida en la Iglesia produzca para comenzar y antes de nada la unión íntima del cristiano con Cristo, y por Él, con la Santísima Trinidad: "Aquel día comprenderéis que Yo estoy en mi Padre y vosotros en mí y Yo en vosotros" (Jn. 14, 20).
Esa unión con Cristo y a la vez en comunidad eclesial se traducirá en la unión íntima también con la Trinidad.
¿Cuál es la acción de las tres Divinas Personas en la Iglesia?, ¿cómo cada una de ellas ejerce una función bien definida?, Lumen Gentium nos enseña:
Al Padre le debemos la iniciativa de la Salvación. Debemos entender la salvación como una "elección" que Dios hace libremente para cada uno de nosotros, decretada desde la creación del mundo, mucho antes de que existiéramos. Es la muestra de su amor.
Al hacernos hijos suyos adoptivos, nos participa de la herencia de su Hijo, y de ese modo nos concede el derecho al Cielo, en prenda de lo cual nos envió al Espíritu Santo.
El Hijo, fundó y santificó su Iglesia. A El le ha confiado el Padre la reunión de todos los que aceptan su Mensaje de Salvación y conforman a Él su vida. El como cabeza de la Iglesia, va delante de sus hermanos los hombres, hacia el Padre, en cuyo seno les espera la felicidad adquirida por medio de su Vida, Pasión, Muerte y Resurrección.
El Espíritu Santo trabaja incesantemente en la Iglesia, guiándola en sus dirigentes, santificándola por medio de la Gracia, instruyéndola, iluminándola, de suerte que con su presencia en la Iglesia y en cada uno de sus miembros, se constituye en garantía y prenda de la futura gloria.
Siendo por tanto común a todos los miembros de la Iglesia, no es difícil entender que tenemos que salvarnos juntos, que es imposible sentirse ajeno a la salvación de los demás, cuando tantas cosas nos unen y se nos dispensan en forma comunitaria. La Iglesia es simplemente, para bien de todos, una gran familia, que unida busca la meta.
El Reino de Dios ha aparecido ya en el mundo, es su Iglesia, que nace y que inaugura un Reino que ha de prolongarse hasta la vida eterna.
Este Reino fue prefigurado en la Casa de David, y Jesús lo describió por medio de parábolas que poco a poco fueron describiendo diversos aspectos de este Reino, para que de su conjunto se forme una imagen amplia de él.
Pero Jesús nos habla de que este Reino "est´dentro de vosotros", y eso parece aún más extraño. Un Reino que ha de irse construyendo en el interior de cada uno de los hombres, quiere decir que el arrepentimiento debe ir seguido de un cambio interno en el individuo.

Cuestionario:

1. ¿Por qué la Iglesia es esencialmente comunitaria?…
2. ¿Cuál es el fin fundamental de la Iglesia?…..
3. ¿Cómo debe entenderse que tenemos que salvarnos todos juntos?…
4. ¿Cuál es la acción de las Tres Divinas Personas dentro de la Iglesia?….
5. ¿ Cómo identificas tú el Reino de Dios y la Iglesia?

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